¿Cuántas veces has comprado un juego y a las dos horas ya te arrepentiste? Ahora hoy en día es súper común que nos vendan un juego por un precio exagerado de 70 dólares por un producto que en la práctica no vale eso. Yo lo he vivido, y duele. Pero también existe la otra cara: esos juegos en los que metes muchas horas y cuando terminas piensas “esto valió absolutamente cada centavo”.
Hoy te traigo mi lista personal juegos que yo mismo jugué, sufrí, disfruté y que no cambiaría por nada. El Top 10 de los videojuegos que mejor justifican su precio, sin importar cuándo los compres o cuánto cuesten ahora.
PUESTO 10 — Spider-Man (2018) | Insomniac Games
Cuando salió Spider-Man en PS4, yo no esperaba que me impactara tanto. Lo compré con algo de escepticismo ¿otro juego de superhéroes? Pinta muy bien, le daré una oportunidad y cuando terminé, fue de esos juegos que dices: ¡Que pedazo de juego!
Lo que Insomniac logró aquí es algo que pocas veces se ve, la sensación de ser el personaje. No estás controlando a Spider-Man, eres Spider-Man. El sistema de movimiento por la ciudad de Nueva York es tan fluido, tan satisfactorio, que yo abría el juego a veces solo para columpiarme por los edificios sin ningún objetivo.
Pero más allá de la jugabilidad, la historia incluso lo vale. ¿Vale su precio? Tanto de lanzamiento como ahora, lo valen completamente. Y si encuentras la edición con el DLC de La Ciudad que Nunca Duerme, mejor todavía.
Hay momentos en este juego en los que me detuve, solté el control y simplemente me quedé mirando la pantalla. El viento moviendo los campos de flores, los atardeceres sobre el mar, los bosques de bambú en la lluvia… Sucker Punch construyó algo que parece más un poema visual que un videojuego.
PUESTO 9 — Ghost of Tsushima (2020) | Sucker Punch
Hay momentos en este juego en los que me detuve, solté el control y simplemente me quedé mirando la pantalla. El viento moviendo los campos de flores, los atardeceres sobre el mar, los bosques de bambú en la lluvia… Sucker Punch construyó algo que parece más un poema visual que un videojuego.
Además, el combate es brutal, preciso y satisfactorio. La transición de ser un samurái honorable a convertirte en el fantasma, adaptar tu estilo de pelea según el enemigo, tiene una curva que se siente perfecta.
Lo que más me quedó fue la historia de Jin Sakai: un hombre que sacrifica su identidad para salvar a su pueblo. Eso pesa. Eso te hace pensar cuando apagas la consola. Una joya con precio bien justificado. Reseña completa
PUESTO 8 — The Last of Us Parte I (2022) | Naughty Dog
Este es el juego que me demostró que los videojuegos pueden contar historias al nivel de las mejores películas o series. Sin exagerar.
La historia de Joel y Ellie cruzando un Estados Unidos apocalíptico no es solo una historia de zombis es una historia de pérdida, de amor paternal, de cuánto estamos dispuestos a hacer por las personas que amamos. Además que un hongo sea la causa de la apocalipsis lo vuelve mucho más original.
Hay una escena en particular, cerca del final, que la primera vez que la vi tuve que pausar el juego. No voy a decir cuál es para no arruinártela, pero si ya la viviste, sabes exactamente de cuál hablo.
¿Es un juego largo? No, son unas 15 horas. Pero esas 15 horas te van a dejar marcado. Y eso no lo logran muchos juegos de 100 horas. Reseña completa
PUESTO 7 — God of War (2018) | Santa Monica Studio
Kratos. El dios de la guerra. Un personaje que conocíamos como una máquina de destrucción, todo ira y violencia. Y entonces llegó 2018 y Santa Monica Studio hizo algo que nadie esperaba: lo humanizaron.
God of War 2018 es uno de los mejores ejemplos de reinvención que ha dado la industria. Tomaron una franquicia conocida, la llevaron a la mitología nórdica y construyeron algo completamente nuevo sin traicionar lo que era antes.
La relación entre Kratos y Atreus es el corazón del juego. No es solo un padre enseñándole a su hijo a pelear es un hombre intentando aprender a ser padre después de toda una vida siendo solo un guerrero. Esa tensión, esa incomodidad entre ellos al inicio y cómo evoluciona… es escritura de primer nivel.
El sistema de combate con el Hacha Leviatán es uno de los más satisfactorios que he probado. Lanzarla, que haga su trabajo y que regrese a tu mano nunca dejó de sentirse bien. Nunca.
PUESTO 6 — Bloodborne (2015) | FromSoftware
Aquí llegamos a territorio de culto. Y con razón.
Bloodborne es el juego que más veces he recomendado en mi vida, y también el que más controversia me ha generado porque la respuesta más común es: “lo intenté y es muy difícil.” Y sí. Es difícil. Pero esa dificultad tiene un propósito.
FromSoftware construyó en Bloodborne una ciudad, Yharnam. La atmósfera victoriana gótica, la pesadilla lovecraftiana que se va revelando poco a poco, la sensación constante de que algo no está bien… es genial. Y el combate agresivo, porque aquí no te escondes detrás de un escudo, aquí atacas para recuperar salud, te transforma. Te vuelve más audaz.
Cuando por fin derrotas un jefe que te mató veinte veces, la satisfacción no tiene comparación en ningún otro juego. Eso no es frustración mal diseñada, es dopamina bien construida.
Lastimosamente puede que nunca lleguemos a tener una secuela.
PUESTO 5 — Black Myth: Wukong (2024) | Game Science
Cuando se anunció Black Myth: Wukong, muchos lo vieron con escepticismo — un estudio chino sin historial, prometiendo un juego de nivel AAA basado en el clásico literario Viaje al Oeste.
Game Science entregó uno de los juegos más visualmente impresionantes que he visto en mi vida. Cada zona parece una pintura en movimiento. Los biomas cambian de forma drástica, los jefes son obras de arte en movimiento y la dirección artística tiene una identidad propia que no se parece a nada en el mercado occidental.
Pero más allá de lo visual, el combate es elegante y profundo. Las transformaciones del Rey Mono, los distintos estados y habilidades, la sensación de ir creciendo como luchador a lo largo del juego… tiene ese factor de “una pelea más” que hace que las horas vuelen.
Es la prueba de que el mercado de los videojuegos ya no tiene fronteras geográficas. Y para quienes lo jugamos desde el día uno, fue una de esas experiencias que se quedan grabadas.
PUESTO 4 — Red Dead Redemption 2 (2018) | Rockstar Games
Hay juegos que entretienes. Y hay juegos que te cambian. Red Dead Redemption 2 es de esos que te cambian.
Rockstar tardó ocho años en hacer este juego. Y se nota. Se nota en cada detalle: en cómo Arthur Morgan respira cuando está cansado, en cómo los caballos reaccionan al terreno, en cómo la nieve se acumula en la ropa cuando llevas tiempo en el frío. Este nivel de atención al detalle no tiene precedente.
Pero lo que eleva a RDR2 sobre casi todo lo demás es su protagonista. Arthur Morgan es, para mí, uno de los mejores personajes que ha dado la industria. Su arco narrativo, un forajido enfrentando su mortalidad y cuestionando la vida que eligió, es genuinamente conmovedor. Yo me emocioné con este hombre. Yo sufrí con este hombre.
El mundo abierto se siente vivo de una manera que pocos juegos han igualado. No es un mapa lleno de íconos y misiones, es un territorio que simplemente existe, y tú lo habitas. Sí, es muy lento al inicio. Sí, los controles tienen sus detalles. Pero si le das la oportunidad que merece, te va a dar una experiencia que no vas a olvidar fácilmente.
PUESTO 3 — The Witcher 3: Wild Hunt (2015) | CD Projekt RED
Hay un antes y un después de The Witcher 3 en la historia de los mundos abiertos. Así de simple.
Cuando salió, redefinió lo que un RPG podía ser. No solo por el tamaño del mapa, sino por lo que hay dentro de ese mapa. Cada misión secundaria, cada aldea perdida, cada contrato de monstruo tiene su propia historia, sus propios personajes, sus propios dilemas morales. En The Witcher 3 no hay misiones de relleno. Todo importa.
Yo me perdí durante semanas en este juego. Hice desvíos que me llevaron horas solo porque quería ver qué había al otro lado de una montaña, y terminé encontrando una historia que valía toda esa caminata.
Geralt de Rivia es un personaje fascinante, no es el héroe convencional, es un hombre gris en un mundo de grises. Sus decisiones, las consecuencias de esas decisiones, la forma en que el juego nunca te dice si hiciste bien o mal… eso es escritura bien desarrollada.
Y con ambos DLCs, tienes material para más de 200 horas. Blood and Wine solo podría venderse como un juego independiente y estaría justificado.
PUESTO 2 — Clair Obscur: Expedition 33 (2025) | Sandfall Interactive
Uno de los juegos que más me ha movido por dentro. Clair Obscur: Expedition 33 es un JRPG por turnos desarrollado por un estudio indie francés con menos de 30 personas. Y entregaron algo que los grandes estudios con presupuestos de cientos de millones no han logrado en años: una historia que duele de verdad.
El juego gira en torno al duelo. No como mecánica sino como tema central, como filosofía. Cada año, La Pintora despierta y pinta un número. Todos los que tienen esa edad desaparecen. La expedición 33 es el último intento de detenerla.
Desde ese punto de partida, Sandfall construyó una narrativa sobre el duelo, sobre cómo cargamos con la ausencia de quienes amamos, sobre si vale la pena seguir cuando el mundo parece diseñado para quitarnos todo. Es el tipo de historia que sigues pensando días después de haber terminado el juego.
Los personajes te importan de verdad. Gustave, Maelle, Lune, Verso, cada uno carga con algo, y vas entendiendo qué conforme avanzas. Y visualmente… es como jugar dentro de un cuadro impresionista. Hay escenas que parecen pintadas a mano y que no pertenecen a un juego de un estudio pequeño pertenecen a las grandes producciones. Análisis psicológico
Para mí, Clair Obscur: Expedition 33 es la prueba de que los videojuegos siguen siendo capaces de sorprendernos, de emocionarnos y de decir algo que vale la pena escuchar. Reseña del juego
PUESTO 1 — Elden Ring (2022) | FromSoftware
El juego que mejor justificado tiene su precio es nomás que Elden Ring. FromSoftware tomó todo lo que habían aprendido con Dark Souls, Bloodborne y Sekiro, y lo llevaron a un mundo abierto. El resultado fue Elden Ring: el juego más vendido de la historia del estudio y, según muchos, el mejor juego de la generación.
Yo estoy entre esos muchos.
Las Tierras Intermedias son una de las creaciones más impresionantes que he explorado en un videojuego. No hay mapa con marcadores que te digan a dónde ir, solo un mundo enorme, lleno de secretos, de historia contada a través de descripciones de objetos y ambientes, y de jefes que van a ponerte a prueba de formas que no imaginabas.
Y ahí está la magia. Elden Ring te trata como un adulto. No te toma de la mano. Te lanza al mundo y dice: descúbrelo. Y cuando lo descubres, cuando encuentras ese camino oculto, cuando derrotas a ese jefe que te mató veinte veces, cuando entiendes un fragmento de la historia que llevas horas armando, la satisfacción es incomparable.
